domingo, 3 de enero de 2010

Embalse del yeso

           Nos adentramos un asoleado día. Afortunadamente dejando a un lado las llamadas, las obligaciones y responsabilidades por doquier. Fuimos más bien sin tanto artilugio ni complicaciones, dejando atrás la monótona rutina, la motivación solo nos bastaba.


          Tránsito expedito, no faltaba el típico auto aplacado sin ningún apuro por andar, el que lleva consigo una fila de 5 o más autos. Y a esa hora el sol pegando fuerte, la paciencia y el asombro de ver un lugar que no ves casi en años fueron grandes consuelos.






          Tomando la ruta G-25 cuya extensión aproximada es de 70 Km(pavimento) y otros 37Km(ripio), visualizamos diversidad de paisajes y al fondo montañas de nieves perpetuas que a simple vista parecieran estar más cerca de lo que aparentan.

          Contentos y consumados ante el panorama, nos dimos cuenta que el camino que conocíamos en que terminaba el pavimento y comenzaba el ripio fue prolongado un buen sector, un par de kilómetros más hacia baños colina.


          Desviándonos de la ruta G-25 un par de kilómetros más adelante, pasado el puente del yeso hacia la izquierda a través de la ruta G-455 con destino al embalse del yeso, cuya longitud aproximada es de un poco más de 25 kilómetros, se contempla por momentos la soledad de un paisaje inhóspito, lleno de maravillas y de una mística oculta que llaman la atención, esa gracia del silencio encantador, capaz de abstraer de rutinas y cotidianeidades, sacarte del tiempo, y el viento que es capaz de silenciar tus pensamientos, y así comienza la desconexión total.



          Adelantándonos y pasando por bellos parajes, encontramos varias cascadas. El camino es bastante pedregoso y varias subidas. Se pueden encontrar cascadas que pasan casi imperceptibles a simple y sencilla vista.








           Y así, te das cuenta que no hay que esperar un paraíso para vivir y hacer las cosas, da una sensación de que no estuvieras y a la vez que estuvieras en todas partes por ver la gran inmensidad de lo que perciben tus ojos, un paisaje dibujado, de ensueño, quizás es mucho exagerar pero hay que estar ahí para verlo, vivirlo y descubrirlo.












           Percibir que estas ahí presente por un momento viendo el colorido del agua, el viento que pienso sería capaz de llevarte si tuvieras alas y esas ganas de seguir por el sendero para ver hasta dónde llega. Asombro, quimera, ilusión, milagro, mas no hay palabras para describirlo todo.

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